Nos acercamos, un año más, al Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo.

En el ínterin, se ha celebrado en días recientes el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, 11 de febrero, y el día 22 de febrero, el de la Igualdad Salarial.

(Des)Igualdad salarial

Con respecto a este último, existe todavía hoy una brecha de casi un veinticinco por ciento entre los salarios de hombres y mujeres, siendo más marcado en las empleos de menor calificación, llegando a alcanzar niveles del 30%, inclusive en profesiones tradicionalmente consideradas como “femeninas”, como es el caso de los cuidados asistenciales. Se ha mejorado, sí, pero de seguir esta tendencia se tardará más de cuarenta años en solventar dicha diferencia. Un poco lento , ¿no? Ahora, cabe preguntarse, ¿Qué se puede emplear como catalizador para invertir esta tendencia y acelerar el proceso? Muchos creen que las leyes, nosotros creemos más en la educación y en la toma de conciencia por parte de la sociedad.

Ahora bien, dichas diferencias no se observan sólo en los salarios sino también, y además, en la separación de género por profesiones, donde es aún más notoria. Lo contrario también ocurre, como en el caso de hombres matronas que han tenido que luchar durante años por ser reconocidos como tales, enfrentándose a prejuicios provenientes del sistema, de hombres del ámbito asistencial y también de mujeres del gremio.

Una situación inédita

Ahora que se avecinan los Juegos Olímpicos de Tokio, se está trabajando activamente por atraer y reconocer nuevas disciplinas deportivas casi todas provenientes del ámbito urbano, como en el caso del skate y el surf. Disciplinas mayoritariamente practicadas por los llamados millennials. En los deportes de invierno, se logró en 1998 la inclusión del snowboard, y se ha incluido asimismo el breakdance, para las próximas olimpiadas en París en 2024. Esto, por supuesto, ha estado revestido de polémica, contando con el rechazo de puristas que ven con sospecha que se haya favorecido estas prácticas en detrimento de otras como el judo, que ha sido retirado, al menos por esta ocasión, de la lista de disciplinas olímpicas. Otros ven con suspicacia cómo ha de realizarse el control antidopaje en colectivos donde el uso de drogas recreativas está ampliamente extendido. Recientemente un conocido skater norteamericano aceptó voluntariamente una suspensión de seis meses por el uso de la marihuana para así poder formar parte del equipo olímpico norteamericano.

El deporte urbano femenino

En España contamos ya con una significativa participación de mujeres tanto en skating como en surf. En el caso del skating tenemos una conspicua representante de este deporte, la gaditana Andrea Benítez, considerada la única skater profesional en España. Ha estado posicionada en diversos años como una de las mejores del mundo. Todo esto con un escaso apoyo. Al respecto de este deporte indica: «Es un deporte nacido en la calle, una forma de expresarse en libertad, y hay quien lo percibe como un acto de vandalismo, nada más alejado de la realidad».

Tres son ya las mujeres que conforman el equipo olímpico español en esta especialidad. A nadie le sorprenderá saber que para ellas resulta muy difícil ganarse la vida con este deporte.

Hay otro prodigio británico que con tan solo diez años forma parte ya del equipo británico de skating, la joven Sky Brown.

Ellas están abriendo un camino largo y lleno de escollos, brindando visibilidad a las féminas en ámbitos hasta ahora inéditos y podría decirse, vetados para ellas.

Acompañémoslas, aupémoslas, en ese tránsito. Bien vale la pena romper estereotipos en este u otro ámbito, ayudando a su total normalización y convirtiéndolas en ejemplos a seguir por parte de otras mujeres. Reduzcamos la brecha existente entre géneros allí donde la haya, cualquiera que sea su naturaleza.

Únete al clamor colectivo!